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ADIOS A MIS MERECIDAS VACACIONES

Capítulo 1 primera parte

ADIOS A MIS MERECIDAS VACACIONES



-Ya es hora- dijo Sally Jackson, mi madre, mientras se sorbía la nariz mirándome nostálgica, como si yo ya me hubiera ido.

-Mamá…- busque palabras que la reconfortaran pero la verdad no soy tan bueno en ese aspecto, vale, pongan en mi delante una manticora, una dracaena, un león de nemea o incluso a la hidra y no tendría más que sacar a Riptide   y en dos estocadas resolvería el problema, ahora con mucha más facilidad gracias a mi pequeño chapuzón en el estigio, al estilo Aquiles, pero no había inmortalidad que valiera ante las lágrimas de una mujer, mucho menos si esa era mi madre, o Annabeth, a la que por cierto extraño a horrores.

Afuera resonó la bocina de Paul, mi padrastro.

-¡Apresúrate hijo!- me gritó, un habito que había cogido desde el año pasado, cuando mi padre, el dios del mar, Poseidón, había ido de visita para mi septuagésimo cumpleaños.

A Paul siempre le fastidiaban las visitas de mi padre, por que mi mamá siempre tenía esa mirada de “Totalmente encandilada” que se le pasaba en cuando papá se iba y papá, bueno, él me había hablado acerca de cuando le desagradaba Paul, no por ser un mal tipo, al estilo del apestoso Gabe, sino simplemente por que era uno de los dioses más celosos y después de todo, como él decía, Sally Jackson era la madre de su hijo predilecto.

-Te extrañare, cielo-mi mamá me acaricio el rostro y soltó otro sollozo- no puedo creer que tu padre me haga esto…

-Fue mi idea, mamá- le recordé- además volveré para mi cumpleaños- le dije

-Sí- respondió con amargura- un día y luego volverás a irte.

-Son solo cuatro años, mamá- solo cuatro años, pero bueno, en los últimos cuatro año mi vida también había dado un salto radical, primero descubriendo quien era mi padre, luego enfrentándome a un destino plagado de monstruos, había hecho algunos enemigos muy poderosos, como Cronos, Gea o Atlas, me había enamorado de la chica más asombrosa del mundo, había conocido a mi medio hermano menor, un cíclope que tenía el corazón de un niño de siete años, había derrotado a Cronos y salvado al Olimpo en una batalla infernal en Manhattan,  perdí la memoria por completo a causa de una segunda profecía, llegue al campamento de los dioses romanos, me volví pretor romano, baje al mismísimo Tártaro protegiendo a mi novia y logre mantenernos a los dos con vida, volviendo justo a tiempo para evitar nuevamente la destrucción del mundo, esta vez de la mano de Gea y con la ayuda de mis mejores amigos, sin contra con Grover y Tyson, Hazel, Frank, Leo, Nico, Piper y Jason.

-En cuatro años pueden cambiar muchas cosas- dijo mamá, como si hubiera leído mis pensamientos.

-No mamá, lo importante, lo realmente importante no cambia- le prometí- además estaré en el campamento la mayor parte del tiempo, hablaremos por mensaje iris, y papá ya te ha dicho que no me sacara los ojos de encima.

-De acuerdo, solo prométeme que no te harás amigo de esa mujer.- dijo ella, de repente muy seria

-¿Qué mujer?

-No quiero ni saber que la llames mamá, ¿Escuchaste?

Ah…sí, Anfitrite, la esposa del mundo submarino de mi padre. Era extraño que mis padres fueran así de celosos entre ellos, es decir, mi madre era feliz con su matrimonio y mi padre…bueno él era feliz con sus aventuras.

-No te preocupes, ya te he dicho que no me soporta, ella solo quiere a su hijito tritón.

Mi madre sonrió, yo le había contado lo que mi papá me había dicho cuando cumplí los quince años, acerca de ser su hijo favorito, y que dijera eso de mí y no del heredero de su trono fue genial para mi madre.

-¡Hijo, ya es tarde!- repuso Paul desde su automóvil, entonces la tierra dio un pequeño temblor y el agua de un charco que estaba a un costado del Prius de Paul se elevo y lo empapo atravez de la ventanilla.

Sonreí mientras oía la voz de mi padre en mi cabeza Dile que sí te llama Hijo de nuevo amanecerá ahogado en río Estigio Vamos no seas así, tercié, Tienes razón, mejor para asegurarnos lo enviaremos al Tártaro, ahora hazle caso, no por que sea él, sino por que yo, tu UNICO PADRE lo digo y sube al auto ya es tarde y dile a Sally que le mando saludos, muy fuerte, para que BesuBlofis lo escuche.

-Papá te manda saludos- le dije a mi madre, Paul soltó un resoplido.



El campamento estaba un poco mejor de la última vez que había visto, habían pasado cerca de dos años desde la promesa que me hicieron los dioses sobre reconocer a sus hijos, tanto como a los hijos de los dioses menores, así que ya se podrán imaginar lo abarrotado que estaba el campamento, la verdad nunca entendí como es que los dioses no se cuidaban en ese aspecto, digo… ¿No podían crear una pastillas anticonceptivas celestiales o algo por el estilo?

Aun así, el campamento mestizo no era ni la mitad de grande que el campamento de Júpiter.

Solté un suspiro, extrañaba mucho el campamento de Júpiter, aunque sé que la decisión que tome fue la acertada. Todo debía volver a la normalidad y yo tenía que permanecer aquí, con los griegos, como era debido, mientras Jason, que se había llevado con el a Piper, estaba ejerciendo su puesto de pretor.

Desde la colina observe divertido como Annabeth salía de una de las cabañas más nuevas, la de Morfeo, la verdad que los chicos de Morfeo eran divertidos, aunque algo perezosos, se pasaban la mayor parte del tiempo durmiendo, cortesía de su padre, el Dios del Sueño, así que no tenían mucho tiempo para limpiar su cabaña, lo cual Annabeth no debió tolerar, de seguro realizaba la inspección de las cabañas, por la lapicera que tenía en una mano y la tabla de anotaciones en la otra.

Estaba igual de hermosa que siempre, su cabello rubio estaba sujetado por una banda elástica formando una cola de caballo, llevaba un par de jeans, zapatillas deportivas y su camiseta naranja del campamento mestizo, que extrañamente estaba anudada por encima de su cintura, dejando una buena porción de su piel pálida a la vista. ¿Desde cuando se ponía la ropa así? En cierto modo me fastidiaba que otros campistas la miraran, pero también me gustaba verla así.

-¡Hey, tío!- me saludo una voz bastante familiar

Grover, mi mejor amigo sátiro corrió hasta mí.

-Que genial es que estés aquí, Percy, hoy también llegaron Thalía y las cazadoras, ya sabes, por lo del consejo que habrá en el Olimpo.

-¿Consejo?- pregunte extrañado- ¿Ha ocurrido algo malo?

-No, que va, todo ha estado de maravilla desde tu ultima gran aventura, simplemente que Zeus decidió que tras estos dos últimos ataques que casi le cuestan el puesto, sería prudente que hubiera un consejo cada año con todos los dioses, tanto mayores como menores para ver como andan las cosas, ya sabes…previsiones del señor rayo.

-Sí, ya era hora…

-¡Hey, tú! ¡Sesos de Alga!- me grito Annabeth mientras corría hacía nosotros.

Pude notar como la sangre me corría por las venas y mi corazón empezaba a palpitar mas deprisa, mientras observaba el destello plateado de sus aretes de búho, que yo le había obsequiado para suplantar los de su padre que ella había perdido cuando descendimos al Tártaro.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca la atraje a mis brazos mientras ella se ponía de puntas para besarme, cosa que no fue necesaria cuando me incline un poco…

-Recueeeerden que no están sooooolos…-baló Grover mirándonos

Annabeth se separo con las mejillas ardiendo y yo también note como me empezaba a ruborizar.

-Lo siento- dijimos al mismo tiempo, vale, eso logro que pareciéramos dos tomates.

Entonces me percate que mi mano se posaba sobre la cintura desnuda de Annabeth.

-¿Por qué llevas esa camiseta?-le pregunte.

Annabeth me miro asombrada, como si esa pregunta estuviera fuera de lugar.

-Tú ya sabes que es mi camiseta favorita.

-Vale, eso lo sé, pero no sabía que era una regla ponértela de esa forma…-dije enfadado- ¿Te has estado juntando con las hijas de afrodita?

Grover se rio.

-Percy esta celoso Annabeth

-¡No estoy celoso!- le grite

Annabeth volvió a besarme.

-Sí estas celoso- me dijo- me gusta, pero no mucho- advirtió- y para tu información sesos de alga, mi camiseta sufrió una broma a manos de Travis y Connor, así que esto fue lo que quedo de ella, por eso tuve que buscar la forma de arreglarlo y que no pareciera tan arruinada.

-De acuerdo, matare a Travis y Connor- Grover se hecho a reír-pero, ¿No podían simplemente darte otra?

Annabeth soltó una risita 

-Con tantos nuevos campistas este verano, ya se nos acabaron las camisetas, así que hasta que traigan más no pueden reponerme la mía.

Solté un gruñido y ella se rio de mí nuevamente.

-¡Vengan antisociales!- gritó Nico Di Angelo, con su cabello negro desordenado y un poco largo, lo suficiente para taparle la mitad del cuello, su piel blanca, parecida a la nieve y ojos azules, para luego sonreírnos.

Escuchar al hijo de hades llamarnos antisociales era una aberración en proporciones colosales, ese niño había pasado más tiempo hablando con muertitos que con personas vivas y nos decía a nosotros antisociales, por supuesto que no podíamos permitirlo.

Corrimos hasta el centro del campamento y empecé a saludar a todos los que conocía mientras Annabeth me presentaba al resto de los nuevos mestizos.  

Las presentaciones eran algo extrañas, por lo menos cuando me presentaba alguna chica, “Este es Percy Jackson, hijo de Poseidón y mi NOVIO” únicamente las nuevas hijas de Ares recibieron la presentación convencional, por que en la cabaña de Ares me seguían odiando, Clarisse soltó un gruñido cuando me vio pasar.

-Ignórala- me dijo Annabeth-ha tenido problemas con Chris

-¿Qué clase de problemas?- quise saber

-Bueno, encontró a Chris hablando con una de las hijas de afrodita a media noche y esta furiosa con él desde entonces, claro que Chris jura que solo estaba pidiendo consejos para su regalo de aniversario. Chicos-dijo exasperada-hacen cosas malas creyéndolas buenas

-Celos- corregí- arruinan cualquier relación

-Sí- ella me sonrió- tienes suerte de que yo no sea una novia celosa- me giño un ojo y ambos nos reímos. Me incline hacia ella y la bese.

Annabeth era la más celosa de todas, pero no desconfiada, además yo siempre procuraba demostrarle lo especial que ella era para mí.

-Percy, nuestro héroe, que bueno volver a verte- me dijo Quirón, galopando hasta mí.

-También es increíble verte de nuevo Quirón.

-Pues bien muchacho, ya oíste que nos visitan las cazadoras ¿cierto? 

-Eh…sí, si lo oí.

-Entonces supongo que no tendré que decirte que ocurrirá a continuación.

-No, no hace falta.

-¡Que pasa sesos de alga! ¡¿Estas asustado?!- mi buena amiga Thalia Grace llevaba puesto el unirme de las cazadoras, tenía la misma apariencia de siempre, como una chica punk de 16 años, aunque la verdad es que Thalia no había llegado a cumplirlos, el día anterior a su cumpleaños ella se había vuelto la lugarteniente inmortal de Artemisa, para escapar de la primera gran profecía que había recaído en mis hombros.

-¡Cara de Pino!- grite también, todo el mundo comenzó a reír en cuanto Thalia me abrazo

-Hey, sigo aquí- dijo Annabeth, Thalia me soltó enseguida.

-Oh, Annabeth- dijo Thalia- ¿Soy cazadora recuerdas? Sí realmente sintiera algo por el niño pez Artemisa ya me habría ejecutado.

-Yo también- respondió ella- pero me refería a que me saludaras a mí también- Thalia hizo lo que le pidió

-Bueno, bueno, basta de escenas, ya es hora de acabar con la racha ganadora de las cazadoras- dijo Nico adelantándose, Thalia miro a Nico un momento y un brillo extraño invadió sus ojos azules.

Autor: paulipao

OBTENIDO DE: http://www.fanfic.es/viewstory.php?sid=36819

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